Ya habíamos anunciado que uno de los máximos goleadores de la historia del fútbol mundial, el gran Romario, tomó la decisión de dejar el fútbol a los 42 años. Polémica aparte, podemos decir que el “Chapulín” se hartó de perforar redes, haya o no haya llegado finalmente a los 1000 goles que tanto él mismo se encargó de pregonar.
Un jugador único en el mundo, un tipo con una habilidad única a la hora de enfrentar un portero y hacerlo ir a buscar el balón al fondo de las mallas. Un auténtico optimista del gol, con un sentido único del oportunismo y la ubicación. Porque, al fin y al cabo, eso es algo fundamental en todo delantero que se precie de tal.
Lo de Romario es un triunfo en todo sentido y es la más pura demostración de que, cuando existe el talento, no hay juerga, botellas o descontrol nocturno que se interponga. El díscolo jugador era un hombre de carne y hueso antes que un atleta. Y como todo hombre tenía sus debilidades.
Ya no tendremos más Romario para disfrutar. Un auténtico atemporal del fútbol, un jugador de los que ya no se ven. O que escasean cada vez más dentro del ámbito del fútbol mundial. Hasta siempre, “Baixinho”, te recordaremos por siempre. Mientras tanto, aquí os dejamos un lindo homenaje en forma de gol.













